El impuesto colilla

Desde el día 2 de enero “semos más europeos”, y es que nuestra normativa como siempre “copia, copia mal y copia tarde”. Si ya causo revuelo el hecho de prohibir fumar en ciertos lugares públicos, así como la obligación impuesta a los restauradores de crear sitios aparte, en recintos de más de 100m2, para los fumadores. Estando así las cosas, la ley antitabaco no pudo causar más que revuelo.

Los no fumadores aplauden la iniciativa, , los fumadores se sienten criminalizados,  los restauradores que adaptaron sus locales calculan el gasto estúpido de montar un guetto en su local y el estúpido gasto de eliminarlos e incluso algunos le plantan cara y se saltan a la torera la Ley .

Sinceramente entiendo ambas posiciones. Desde que esto empezó me he podido sentar en un restaurante y debo reconocer lo sumamente agradable el hecho de estar en un espacio sin humo.

Por otro lado reconozco que si hay una iniciativa que me ha encantado fue ese hombre a martillazos con la máquina expendedora de tabaco y pese a parecer una locura tiene su lógica interna : “Si en mi local no se puede fumar, ustedes tampoco pueden vender tabaco y recaudar sus impuestos” Así perdemos todos.

Tras unos días en práctica, nuevas quejas surgen y es que si antes molestaba el humo ahora molesta el ruido provocado por los fumadores al salir del guetto y las colillas que se generan en las puertas de los locales. Y es que… ¡Nunca llueve al gusto de todos! Esta nueva queja de los vecinos comienza a provocar las reacciones de las entidades públicas que ven la necesidad de aumentar el número de efectivos encargados de la limpieza.

No entiendo porque no vemos el lado positivo, tenemos los restaurantes con aire “limpio” genial para fumadores y para no fumadores. Los fumadores salen a la calle, dejan colillas y estas deben ser recogidas por tanto son necesarios más barrenderos con lo que se crea empleo. Que los clientes salgan a la calle en pleno invierno supone incrementar a su vez el número de champiñones metálicos calurosos, perdón estufas exteriores, los cuales necesitan de un mantenimiento, renovación y colocación. Además como muchos intentan dejar de fumar se incrementa el gasto en medios para evitarlo (lo mismo hasta nos atrevemos en invertir en I+D para ello) y la economía funciona. De este modo aparte practicamos un deporte que todo español que se precie le encanta “ahorrarnos un impuesto” y es que el impuesto que grava el tabaco es de los que peor se lleva pagar.

Aún así sigo insistiendo, hágannos Europeos equiparando sueldos y no únicamente con leyes como esta o con impuestos, de los cuales no nos cabe duda que saben hacerlo. 

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Un pensamiento en “El impuesto colilla”

  1. Comprendo la indignación de los hosteleros, y pienso que los que han invertido en reformas en su local por adaptarse a la anterior ley deberían ser indemnizados de alguna forma (que utópico lo sé).

    Pero a mi esta ley me gusta, soy no fumadora, y he visto como ha muerto un familiar por culpa de este vicio que mata y solo provoca problemas e inconvenientes, tanto a los que fuman como a los de su alrededor.
    Me encanta entrar en un bar y poder RESPIRAR, ohhh siii!!! Porque quien no se ha sentido arrastrado a una zona de fumadores porque un par de personas del grupo fumaban? porque cuantas veces hemos tenido que tragar humo y humo de discotecas, bares, restaurantes, salas de recreativos y llegar a casa ahumados?

    Estoy a favor de la ley, además crea puestos de trabajo según he visto como los señores que guardan las copas en la entrada de la discoteca jajajaja

    Saludos!!!!!

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