Poniendo Seso a las Relaciones Familiares en Procesos Contenciosos

Y es que cuando confundimos el bien jurídico a proteger con “darle el gustazo al cliente” podemos caer en varios errores.

1.- PERVERSIÓN DEL BIEN JURÍDICO A PROTEGER y es que en ocasiones lo que quiero oir no tiene nada que ver con la realidad. Por ello es muy importante no perder el Norte y mantenerse íntegro, sobre todo en temas de familia. Debemos ser realistas y cuando hay menores de por medio, deben ser nuestra prioridad y no lo timpanos del cliente, total acabará escuchando la información sesgada y como más le convenga. Es por ello que el bienestar del menor rige los procesos de guarda y custodia.

2.- PERVERSIÓN DE LA OBJETIVIDAD DEL ABOGADO. Nuestro trabajo es ser un agente externo, un buscador de equilibrio en la relaciones familiares cuando estan muy deterioradas. No hay cosa peor que convertise en Abogado-Cliente, esta figura es aquel profesional, el cual se ha metido tanto en el caso que su perspectiva ha acabado siendo la del cliente y está tan obcecado en la visión parcial del tema que se une al resentimiento del cliente y claman a la vez ¡¡¡Vendetta!!!

En el momento que esto pasa, retiraté, purificate y vuelve, has perdido esos matices que convierten la verdad de las partes en tu caballo de batalla en esta partida. De no hacerlo te perderás por la obcecación y no podrás cotejar las informaciones contradictorias sin poner tus prejuicios por delante.

3.- DEL ABOGADO RAZONABLE AL GLADIATOR CON TOGA. Y es que ya se sabe “en el amor y en la guerra todo vale” Y en casos así, hemos pasado del amor a la guerra tras una situación confusa.

El abogado debe ser capaz de razonar y hacer razonar al cliente, y es que alentarlo a pasar su tiempo libre en comisaría poniendo denúncias no beneficia a nadie.

a)    No benefician realizar las denúncias de Violencia Doméstica, es un tema serio y no todo es VIDO. Un secreto “estos Juzgados no van tan rápido” las malas praxis de algunos compañeros ha hecho que algo pensado para funcionar rápido y de manera especializada haya llegado al absurdo de “denúncio a mi ex porque me rompí una uña fregando los plantos con el estropajo que compró él”

 

Sinceramente, los que estamos en VIDO vemos como las verdaderas víctimas no denúncian o que nos pasan designas sobre temas que mirados fríamente no cumplen los requisitos para tramitarse por esta vía.

 

b)    Con esta situación lelga un momento en que los menores acaban siendo la víctima. Y es que para ellos ya es suficientemente duro asimir una situación de crisis familiar, donde la vida familiar se ha convertido en una batalla campal, al final acaban como decía mi abuela “con el culo en dos sillas y mal asentao”

 

c)     Cuanto más mayores, más infantiles son. Y es que muchos clientes son ese tipo de persona, la cual se podría catalogar como “acusica de colegio” y te encuentras en un cruce de “es que me ha dicho….”, “es que un amigo en común….” Y así empezamos el juego del teléfono, lo cual nos lleva a denúncias cada vez más raras a la ves que curiosas.

 

Aparte de todo esto acaban creando el escudo-niño-bomba. Es el nombre que yo le puse a raíz del caso que da pie a este post, lo sé no es fácil pero es muy gráfico. El niño es el escudo para todo, tras él se permiten :

1)    Pedir más pensión

 

2)    No hacen aquello que debe hacerse en su beneficio (ejemplo: no le dejan ver a la otra figura parental porque altera la paz familiar)

 

La segunda función del niño el arma arrojadiza, supuestamente clave de la pelea por su bienestar y en su función de escudo realmente encubre las desavenencias y vicisitudes de los padres.

¿Por qué escribo esto? Pues porque hace unos meses llegó a mis manos un expediente que me ha hecho reflexionar sobre la ética profesional, las relaciones parentales, mientras me debatía entre lo que consideraba correcto y lo que mi cliente exigía. Escribo esto porque no le quise dar el gustazo al cliente, no quise formar parte de una guerra donde el verdadero perdedor era un pre-adolescente que se sentía perdido, confuso y culpable y al cual nadie se le había ocurrido escuchar antes. Tras escucharle, me di cuenta que esa guerra sólo había un perdedor y muchos errores por las partes, así que decidí no ceder en ciertas cosas.

Mucho tiempo después y tras una ardua batalla con el cliente su Sentencia salió. La Jueza se despachó agusto, poniendo los puntos sobre las ies, arrojando cordura a todas las partes. Tengo orden, más bien tenía orden de recurrirla, pero sinceramente me quito el sombrero y es que pese a tener que ceder a las exigencias corporativas en su momento, el poder salir diciendo “os lo dije, y esta Sentencia me da la razón” . Asimismo aquí me puedo dar el gustazo de exponer mis reflexiones tras seguir un procedimiento donde para mí y remarco para mí falló el enfoque y el no saber limitar al cliente. (Entiéndase esto como, un asesoramiento sensato).

 

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