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Super Mario Lawyer, reinventando un contencioso en materia de familia

Siempre he tenido la duda de cómo percibe el cliente el pleito. Mientras me enfrentaba a uno de esos preciosos escritos donde “Le emplazo para que en el plazo de DIEZ DÍAS efectúe las alegaciones que considere oportunas” (¿núnca os han dado ganas de añadir otrosí digo y ponerle “y un iPad para mi abogado que me aguanta? Total es lo que me parezca oportuno)

Me volvía a enfrentar a un tema de guardia y custodia, y no puedo explicar como se siente el cliente pero sí como me siento yo, tras mucho tiempo de trabajo con ese expediente. Me he convertido en una especie de Super Mario con bata negra. Y es que a veces nuestro trabajo es como un videojuego de aventuras.

Hay una historia previa, ahí se encuentra la explicación de porque la Princesa (símil del bien jurídico a proteger) se encuentra en esas circunstancias. Así pues, de pronto y tras ver la situación empieza la partida

PRIMER MUNDO.- THE CLIENT’S WORLD

Este es el primer nivel, vas caminando, descubriendo, aprendiendo que es lo aprovechable del discurso del cliente y que no. Empiezas a solicitar datos, a preparar posibles estrategias, tú motivación es encontrar ese punto de inflexión que te da una vida más, una partida más. (En el videojuego serían esos tubos, pasadizos etc. Donde se esconden monedas u otros elementos, los cuales facilitan una oportunidad más).

Una vez pasados todos los obstáculos, te has llevado alguna pseudo muerte, te toca enfrentarte a la batalla final de este mundo. Has vencido sus trampas, sorteado esas medio verdades que os alejaban, preparas la demanda. Has marcado el punto de inflexión, de no retorno y es que lo que no sepas ya, juega en tu contra para los siguientes mundos. Así pues, tras este gran momento  llegas a…

SEGUNDO MUNDO.- THE FIRE’S WORLD o EL MUNDO DEL DEMANDADO

Dudaba si este o el de hielo, pero por aquello de toparte con cosas que te hacen salir escaldado, mejor fuego. Preparate, este mundo es oscuro, hay balas y fuego. Y aunque no lo creas estas condicionado, lo que tu cliente te ha contado lo llevas en el disco duro, es como la música de fondo del juego, no sabes cual es el motivo pero la interiorizas y te pone en tensión.

Te contesta el demandado, han disparado ya, se defienden del intruso, ese que perturba su esfera jurídica, deben dejarte k.o, no es personal, ellos también creen en su derecho a tener a la Princesa. Debes leer, extraer aquello que no sabías y aquí las revelaciones del cliente pueden ser cruciales (más o menos vidas para tu periplo).

Cruzas escritos, alegaciones, te openes con las armas que te ha dado tu cliente, intentas una negociación y de ser infructuosa…llegas a otra batalla, una vez más. Ya tienes fechas, tienes claro que tu contrario no va en broma y él que tú estas dispuesto a saltar, caer, levantarte, pseudomorir, resucitar y llegar ante él con tus razones (En el videojuego serían esas setas u elementos que mejoran tu personaje a lo largo de la partida).

En mi caso, me he encontrado con un tercer mundo, unas veces está, otras no.

TERCER MUNDO.- CHILDREN’S WORLD

Yo lo asocié al mundo donde Mario caminaba entre las  nubes. Y es que a veces simplemente estás así, volando entre las ideas el menor o tocando de bruces en el suelo.

Por lo menos en mi caso, me debato entre su mundo de las ideas y la realidad, escucho sus quejas sobre la injusticia de la justicia, escucho sus creencias sobre lo que podrá hacer y tras arrancarle de su mundo de las ideas, le explico la realidad compleja tejida a su alrededor.

Percibo al menor como Yosi, aquel Dragón aparecía para ayudarte a avanzar, capaz de volar, de caminar por la tierra. Podía ayudarte o dificultarte la tarea sino desea colaborar.

Para mí ha sido un mundo de los más dificiles de adentrarme, pues era consciente que desde las nubes había batacazo seguro, no saber tratar a “tu yosi” hará que se cierre en banda y se aleje, pero llega un punto donde debes ser capaz de darle libertad, alejarlo del proceso, no es correcto que te acompañe de principio a fin. Tiene su función, su lugar, su momento y después se le debe dejar descansar, olvidar, retomar su vida, su día a día.

Con todo esto llegas al final de su mundo, y te encuentras con su monstruo, la duda. Debes responderle, protegerle de juicios de valor de las partes, del ambiente corrompido y explicarle como es el proceso, disipar las nubes que no le permiten ver el azul del cielo y darle seguridad.

Yo siempre tengo una frase en mente “la cabeza fría y los pies calientes”. Intento recordar como me sentía cuando tenía su edad y como quería que me hablasen. Son jóvenes no tontos.

De este mundo, seguramente te llevas bajo el brazo una pericial y unos cuantos dientes menos pero llegas a….

CUARTO MUNDO.- ICE WORLD

Ese día Mario cambia su aspecto, necesita algo más de ropa… LA TOGA.  Una vez enfundada, debes tener cuidado, el terreno parece simple y normal, pero el hielo se rompe, resvala y se deshace.

Y es que en la Audiencias son así, se debe ser cuidadoso, mimar el tema porque siempre tendrás la incertidumbre de si el hielo cederá bajo tus pies.

Es importante saber como y cuando saltar, hacerlo mal es patinazo seguro. Irte al agua por exceso de confianza con todo el equipo tiene dos grandes problemas:

a)     Quedas fatal y empapado

b)     ¿Quiés es el guapo que después del remojón es capaz de articular palabra y contárselo al cliente?

Tras éste árido mundo mundo llegarás a la Guerra “EL JUICIO” en ese momento ya no hay más. Tú mundo, el del contrario y las periciales se dan cabida bajo un mismo paragüas y toca hacerlas hablar.  Se produce un bombardeo ordenado, tras el cual, únicamente queda humo, silencio, sensaciones, ese champiñón tras la caida  de la bomba que tarda en disiparse. El día que llega la Sentencia, es como cuando Mario llega al final, ya no hay vuelta atrás, tus miedos, tus esfuerzos, tus noches dando vueltas en la cama se han acabado y  el resultado ganar o perder. El cliente no entenderá las tablas (al igual que pasa en el juego) sino que entenderá que perdió en parte y es tu culpa.

Tras esto, sólo una solución adquirir la segunda parte del juego, las Apelaciones de Super Mario lawyer.

 

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Poniendo Seso a las Relaciones Familiares en Procesos Contenciosos

Y es que cuando confundimos el bien jurídico a proteger con “darle el gustazo al cliente” podemos caer en varios errores.

1.- PERVERSIÓN DEL BIEN JURÍDICO A PROTEGER y es que en ocasiones lo que quiero oir no tiene nada que ver con la realidad. Por ello es muy importante no perder el Norte y mantenerse íntegro, sobre todo en temas de familia. Debemos ser realistas y cuando hay menores de por medio, deben ser nuestra prioridad y no lo timpanos del cliente, total acabará escuchando la información sesgada y como más le convenga. Es por ello que el bienestar del menor rige los procesos de guarda y custodia.

2.- PERVERSIÓN DE LA OBJETIVIDAD DEL ABOGADO. Nuestro trabajo es ser un agente externo, un buscador de equilibrio en la relaciones familiares cuando estan muy deterioradas. No hay cosa peor que convertise en Abogado-Cliente, esta figura es aquel profesional, el cual se ha metido tanto en el caso que su perspectiva ha acabado siendo la del cliente y está tan obcecado en la visión parcial del tema que se une al resentimiento del cliente y claman a la vez ¡¡¡Vendetta!!!

En el momento que esto pasa, retiraté, purificate y vuelve, has perdido esos matices que convierten la verdad de las partes en tu caballo de batalla en esta partida. De no hacerlo te perderás por la obcecación y no podrás cotejar las informaciones contradictorias sin poner tus prejuicios por delante.

3.- DEL ABOGADO RAZONABLE AL GLADIATOR CON TOGA. Y es que ya se sabe “en el amor y en la guerra todo vale” Y en casos así, hemos pasado del amor a la guerra tras una situación confusa.

El abogado debe ser capaz de razonar y hacer razonar al cliente, y es que alentarlo a pasar su tiempo libre en comisaría poniendo denúncias no beneficia a nadie.

a)    No benefician realizar las denúncias de Violencia Doméstica, es un tema serio y no todo es VIDO. Un secreto “estos Juzgados no van tan rápido” las malas praxis de algunos compañeros ha hecho que algo pensado para funcionar rápido y de manera especializada haya llegado al absurdo de “denúncio a mi ex porque me rompí una uña fregando los plantos con el estropajo que compró él”

 

Sinceramente, los que estamos en VIDO vemos como las verdaderas víctimas no denúncian o que nos pasan designas sobre temas que mirados fríamente no cumplen los requisitos para tramitarse por esta vía.

 

b)    Con esta situación lelga un momento en que los menores acaban siendo la víctima. Y es que para ellos ya es suficientemente duro asimir una situación de crisis familiar, donde la vida familiar se ha convertido en una batalla campal, al final acaban como decía mi abuela “con el culo en dos sillas y mal asentao”

 

c)     Cuanto más mayores, más infantiles son. Y es que muchos clientes son ese tipo de persona, la cual se podría catalogar como “acusica de colegio” y te encuentras en un cruce de “es que me ha dicho….”, “es que un amigo en común….” Y así empezamos el juego del teléfono, lo cual nos lleva a denúncias cada vez más raras a la ves que curiosas.

 

Aparte de todo esto acaban creando el escudo-niño-bomba. Es el nombre que yo le puse a raíz del caso que da pie a este post, lo sé no es fácil pero es muy gráfico. El niño es el escudo para todo, tras él se permiten :

1)    Pedir más pensión

 

2)    No hacen aquello que debe hacerse en su beneficio (ejemplo: no le dejan ver a la otra figura parental porque altera la paz familiar)

 

La segunda función del niño el arma arrojadiza, supuestamente clave de la pelea por su bienestar y en su función de escudo realmente encubre las desavenencias y vicisitudes de los padres.

¿Por qué escribo esto? Pues porque hace unos meses llegó a mis manos un expediente que me ha hecho reflexionar sobre la ética profesional, las relaciones parentales, mientras me debatía entre lo que consideraba correcto y lo que mi cliente exigía. Escribo esto porque no le quise dar el gustazo al cliente, no quise formar parte de una guerra donde el verdadero perdedor era un pre-adolescente que se sentía perdido, confuso y culpable y al cual nadie se le había ocurrido escuchar antes. Tras escucharle, me di cuenta que esa guerra sólo había un perdedor y muchos errores por las partes, así que decidí no ceder en ciertas cosas.

Mucho tiempo después y tras una ardua batalla con el cliente su Sentencia salió. La Jueza se despachó agusto, poniendo los puntos sobre las ies, arrojando cordura a todas las partes. Tengo orden, más bien tenía orden de recurrirla, pero sinceramente me quito el sombrero y es que pese a tener que ceder a las exigencias corporativas en su momento, el poder salir diciendo “os lo dije, y esta Sentencia me da la razón” . Asimismo aquí me puedo dar el gustazo de exponer mis reflexiones tras seguir un procedimiento donde para mí y remarco para mí falló el enfoque y el no saber limitar al cliente. (Entiéndase esto como, un asesoramiento sensato).